Julieta Rada: «El camino de la música no es fácil para nadie; pero si eres mujer, es más complicado»

Julieta Rada: «El camino de la música no es fácil para nadie; pero si eres mujer, es más complicado»

  • Publicación de la entrada:septiembre 25, 2020
  • Categoría de la entrada:Entrevistas
  • Tiempo de lectura:8 minutos de lectura

La artista uruguaya fue galardonada en los Premios Gardel 2020, como Mejor Álbum Artista Pop, por su disco «Bosque»

María Gabriela Fernández B.

La inspiración como algo etéreo y casi místico ha sido celebrada y cuestionada por artistas y críticos desde que la mitología signó a occidente con la idea de la divinidad de las musas. Y si bien los más pragmáticos reducen la creación a la aplicación de un método o sistema, hay artistas que aún hoy sólo pueden explicar el origen de su obra desde la conexión con su identidad y la sintonía con lo sagrado.

Ese es el caso de Julieta Rada.

Para hablar sobre su disco Bosque, la cantante y compositora recuerda una tarde de 2018 en Montevideo. Atravesaba un proceso de rupturas (musicales y emocionales) y buscaba nuevas señales para desenredar su propio lenguaje de composición en solitario.

Acudió entonces, nerviosa y un tanto incrédula, a una sesión de lectura de sus registros Akáshicos, que funciona como una suerte de ritual o lectura del alma desde una perspectiva ancestral. Allí, no solo encontró un faro para sus dudas, sino también el mensaje que se convertiría en la piedra angular de sus próximas canciones.

“Me dijeron que tenía que empezar a buscar mi bosque”, recuerda Rada.

Dos años después de aquel episodio, el disco Bosque, de Rada, fue reconocido en los Premios Gardel 2020 como Mejor Álbum Artista Pop. Además, fue nominado recientemente en Uruguay en dos categorías de los Premios Graffiti.

La artista, hija del reconocido músico uruguayo Rubén Rada, ha publicado también los discos Afrozen (2012) y Corazón Diamante (2015). Con este último fue galardonada con un Gardel y un Graffiti, e incluso estuvo nominada en los Grammys Latinos 2015.

A través de una videollamada desde su actual casa en Montevideo, Rada analiza, conmovida, el concepto del Bosque; comparte su opinión sobre los premios y toma postura sobre los desafíos y oportunidades de la mujer en la industria musical.

Escuchá el disco «Bosque», de Julieta Rada

La música y la magia

¿Cómo integraste la conexión entre la música y lo sagrado en Bosque?

—Siempre sentí ese vínculo con la música como algo espiritual, muy poderoso, y este disco es el más espiritual de todos. Pasaron muchas cosas cuando lo creaba. En mis primeros dos discos, yo había trabajado en la composición con quien era entonces mi pareja pero, después de que nos separamos, yo necesitaba encontrarme conmigo y con mi música desde un lugar más solitario. Por eso, utilicé la imagen de adentrarme sola en el bosque, desnuda, como portada del disco.

—¿Qué significa el bosque para ti?

—Para mí, el bosque significa esa búsqueda de mi independencia. Cuando entras a un bosque, sabes que vas a encontrar cosas hermosas pero también oscuridad y peligros. Es un proceso de enfrentar miedos y caminar sola con la luz y la sombra.

—Y al final del camino, ¿encontraste algo?

— Encontré que puedo lograr las cosas yo misma, sin depender de otra persona. Esto lo digo desde un lugar mental y emocional, claro, porque obviamente hay músicos que participan en el disco, incluida mi familia. Encontré que puedo perder el miedo de lanzarme al vacío y empezar de nuevo. Claro que el bosque puede significar cosas distintas para cada quien, es un camino que nunca se termina.

—En la letra de la canción Bosque haces referencia a los “laberintos” y en Definiciones del amor a un “camino circular”…

—Sí, la canción Bosque habla de lo que es para mí el proceso creativo y sus altibajos. Tiene un paralelismo con Perséfone y el inframundo. En el proceso creativo, te puedes llegar a enfrentar con toda la oscuridad, pero después el resultado es que uno puede florecer. La música es poderosa y curadora.

Mirá el video de «Sencillo», tema promocional de Bosque

La música y los premios

—Este año recibiste el segundo Premio Gardel de tu carrera ¿Qué significa para ti haberlo ganado con Bosque?

—Me puso muy contenta. Los reconocimientos siempre son un empujón para seguir trabajando. Además, este es un disco que inicié desde un lugar muy profundo, así que me hace sentir que voy por buen camino en esta búsqueda. 

El disco fue premiado como un álbum pop ¿Estás de acuerdo con que se le asigne esa categoría?

—Ciertamente, mi música no es un pop tradicional, es difícil definirlo. A la hora de componer, paso por muchos estilos: hay momentos más jazzeros, otros más rockeros, ¡también hay candombe, claro! Creo que esa versatilidad es importante, por eso, a la hora de componer una canción, no la defino.

Es decir ¿la canción se va convirtiendo en lo que quiere ser?

—Sí, de alguna forma sí. Me sale lo que me sale y la definición viene después. Sobre todo musicalmente, porque en cambio las letras las tengo que pensar bastante más.  Le tengo mucho respeto a la música, así que a veces puede ser un vínculo difícil. Por eso, me duele tanto cuando la gente le falta el respeto a la música.

—¿En qué sentido? 

— Cuando no valoran su verdad y la convierten en un negocio.

La música y la mujer

—En tu discurso de agradecimiento en Los Gardel, te referiste al espacio de la mujer en la industria musical ¿Cómo percibes esa situación actualmente?

—Me pareció importante decirlo. Hay que tener en cuenta el espacio de la mujer en estos tiempos, sobre todo en los festivales. Estamos sumergidos en un ambiente machista y antes a veces ni siquiera lo reconocíamos. Si puedo hacer algo para cambiar eso o para que se hable más sobre el tema, me parece importante.

¿Cómo ha sido tu experiencia en ese sentido?

—Al principio de mi carrera, yo no toqué nunca en un festival, siempre quedaba afuera. El año pasado, en cambio, empecé a tocar en un montón de festivales en Argentina y fui bien recibida. De hecho, yo tenía miedo de participar en festivales porque el ambiente era muy masculino, y tenía miedo de que me abuchearan. Mismo cantando con Ciro, la primera vez, pensé que me iban a abuchear, porque era mujer y eso era lo que pasaba antes. Por suerte, fue todo lo contrario, me recibieron súper bien y todo eso fue gracias este movimiento feminista que ha estado ganando estos espacios.

—El camino de la música no es fácil para nadie; pero si eres mujer, es un poco más complicado, seguro.

¿Cuál es tu opinión sobre la Ley de Cupo Femenino en la Música, que entró en vigencia  en Argentina?

—Estoy de acuerdo. Lo que siento es que a veces los organizadores incluyen a mujeres sólo para no ser criticados, así que hay que dar ahora el otro paso, el de hacerlo desde el reconocimiento natural a esa artista y a su música. Algo que quizás afecta es que a veces se encasilla demasiado a los festivales en un solo estilo musical. Yo pienso que los festivales deben ser diversos, porque la música es una sola.

—En tu caso, has sido invitada a realizar colaboraciones con artistas de diversos estilos y trayectorias ¿Cómo te llevas con el trabajo musical en conjunto?

—Me gusta poder participar con otros artistas, agradezco mucho cuando me invitan a colaborar, y siento que es un proceso muy enriquecedor a nivel artístico y que aporta mucho a esa versatilidad. De todos modos, mi corazón y mis sueños más profundos se encuentran en mis proyectos solistas.

—¡En tu bosque!

—¡Claro! y esto no quiere decir que me encuentre sola. En Bosque, por ejemplo, mis hermanos me ayudaron con la producción, mi padre me regaló una letra y mi madre me acompañó a masterizar. De alguna forma, el concepto de bosque es tan amplio, que puedo decir que armé mi propio bosque con esos árboles que me sostienen.

Actualmente, Rada se encuentra en proceso de composición del que podría ser su próximo disco. Además, se prepara para presentar Bosque en un show en Montevideo, previsto para el 21 de noviembre. 

Según comenta, estaría evaluando la posibilidad de extender la transmisión de ese show en formato streaming para Argentina, donde tuvo que suspender su recital en La Tangente por motivo de la pandemia. “Hay que adaptarse”, asegura, aunque insiste en que espera pronto poder compartir su música (y su bosque) segura y con libertad.